¿Cómo introducir la carne en la alimentación de los niños?

¿Cómo introducir la carne en la alimentación de los niños?

Cuando en el año 2016 la OMS publicó un informe sobre los prejuicios y riesgos de cáncer de la carne procesada y la carne roja, fueron muchos padres los que se plantearon muchas dudas sobre la alimentación de sus hijos. No obstante, no hay por qué alarmarse. De hecho la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primeria (Sepeap) respondió afirmando que la carne es un producto esencial en la alimentación infantil para garantizar su adecuado desarrollo.

Un alimento que forma parte del mismo grupo de que los huevos y el pescado y que recomiendan consumirse al menos dos veces al día dentro de una dieta variada Esto significa que los niños deben consumir carne entre 5 y 8 veces por semana. Y es que el aporte de la carne difícilmente puede reemplazarse con otro alimento. La carne les aporta proteínas de gran calidad y, aunque contienen una elevada proporción de grasa, también proporciona altos contenidos de hierro, fósforo, zinc, vitamina B y yodo, fundamentales para el correcto desarrollo de los más pequeños. Eso sí, las carnes procesadas y carnes rojas no deberían consumirse más de 2 veces por semana.

Así pues, las carnes son parte importante de la alimentación de los niños y deben empezar a introducirse en su dieta desde los primeros meses para ir creando unos buenos hábitos de alimentación. Y siempre dentro de una dieta variada y equilibrada.

¿Cuándo empezar a incluir la carne en la alimentación de los niños?

Lo ideal es empezar a hacerlo a partir de los 6 meses de vida del niño en pequeñas cantidades que se irán aumentando de manera progresiva. Momento en el que su aparato digestivo ha madurado lo suficiente como para digerirla bien. A estas edades unos 50 gramos por ración es más que suficiente. De esta forma, obtendrá la energía que necesita y prevendremos problemas de anemia. Obviamente sin excederse, ya que esto puede dar problemas de sobrepeso.

¿Cómo introducir la carne en la dieta infantil?

Para empezar a dar carne a nuestro hijo, lo mejor es hervirla junto con las verduras para que quede tierna y triturarla bien hasta que quede una textura fina. Lo recomendable es empezar con pollo, que es la carne más fácil de digerir y la que tiene menos grasa. A las dos semanas, podremos empezar a incluir ternera magra, pavo, potro y conejo. Siempre en trocitos pequeños sin grasa y sin hueso.

En cuanto a las carnes más grasas como el cerdo o el cordero, es aconsejable esperar hasta que el niño tenga entre 7 y 8 meses y eligiendo siempre los cortes más magros. Lo ideal es acompañarlas siempre con frutas y verduras ricas en vitamina C, ya que favorecen la absorción de hierro.

¿Cuáles son los mejores carnes en la alimentación infantil?

  • Pollo: es la carne ideal para empezar a introducir la carne en la dieta de los niño, ya que, por su sabor neutro, es muy bien aceptada por los bebés. Además es de las que más proteínas contienen (26%), aporta hierro y es fácil de digerir. Con la ventaja de que su contenido de colesterol y grasa es muy bajo.

 

  • Cerdo: a la hora de dar carne de cerdo a nuestros hijos, los mejores cortes son el solomillo y el lomo, especialmente aquellos que no llevan grasa infiltrada. La carne de cerdo contiene casi la misma cantidad de proteínas que el pollo, pero también más grasa y menos cantidad de hierro.

 

  • Ternera: la mejor ternera para empezar es la blanca, ya que es más suave y fácil de digerir que la roja. Además, es la que contiene más hierro. Entre sus ventajas destacan además que es la que contiene más proteínas y su contenido en grasas y colesterol es bajo.

 

  • Cordero y potro: el mejor cordero para dar a tu hijo es el lechal, ya que es el más tierno. En este sentido, los más recomendable es elegir la pierna de cordero, ya que es la parte que contiene menos grasa. Pero también puede incluir potro que, aunque cuenta con menos proteínas que otras carnes, es rica en hierro.

 

¿Qué pasa si mi hijo es alérgico a la proteína de la leche de vaca?

Si tu hijo padece algún tipo de intolerancia o alergia a las proteínas de la leche de vaca, no es recomendable que tome ternera, ya que las proteínas son muy parecidas. Y si todavía le estás dando el pecho, no es aconsejable darle ningún alimento que lleve proteína de vaca. Cuando introduzcas las carnes en su dieta, solamente tienes que evitar la carne de ternera, el resto puede consumirlas sin problema. Eso sí, en cualquier caso, asegúrate de que la carne que compras para tus hijos tiene la menor cantidad de grasa posible y que no tenga nervios con los que pueda atragantarse. Además, recuerda que la clave está en ir variando y darle cada día una carne diferente.

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