¿De qué está hecha la carne picada envasada?

¿De qué está hecha la carne picada envasada?

Cuando vamos a comprar carne picada a la carnicería, el carnicero toma la pieza y la mete en la máquina, por lo que el producto que recibimos es 100% carne. Pero no sucede lo mismo cuando adquirimos las bandejas de carne picada de los supermercados y grandes superficies. Aunque la apariencia del producto puede hacernos creer que es lo mismo que compramos en la carnicería, lo cierto es que no es así, por lo que es importante aprender a distinguirlos para saber qué es lo que realmente nos estamos llevando a casa.

En la mayor parte de los casos, la carne picada envasada de las grandes superficies es un preparado cuyo porcentaje real de carne varía entre el 70% y el 97%. El resto está formado por oros ingredientes. Por eso, desde el punto de vista legal, recibe el nombre de “preparado de carne”. Y lo mismo ocurre con otros productos elaborados como el pincho moruno o la carne de cerdo. En los dos casos, el ingrediente principal es la carne, pero al menos sabernos que contienen especias.

La cuestión es que, aunque no nos resulta nada complicado diferenciar una brocheta o una longaniza a simple vista, no es tan sencillo saber qué lleva una bandeja de carne picada a simple vista, ya que su apariencia es muy parecida al del producto que compraríamos en la carnicería de nuestro barrio.

Con lo cual, es importante prestar atención a la etiqueta, donde, por ley, se especifica el porcentaje de carne que se incluye, así como el resto de ingredientes. Generalmente, en los preparados de carne suelen incluirse especias, sal, agua y algunos cereales. Tal como se establece en la normativa de la UE 853 de 2004, los preparados de carne son “la carne fresca, incluida la carne que ha sido troceada, a la que se han añadido productos alimenticios, condimentos o aditivos, o que ha sido sometida a transformaciones que no bastan para alterar la estructura interna de la fibra muscular ni, por lo tanto, para eliminar las características de la carne fresca”.

Diferencias entre preparado de carne y burguer meat

Hay que diferenciar entre los preparados de carne y los burguer meat. El primero es el que venimos explicando, mientras que el segundo, que no se especifica como tal en la legislación actual, es un producto de origen anglosajón que se usan para preparar hamburguesas, siendo la principal diferencia con el preparado de carne que contiene unos aditivos que se conocen como sulfitos, que alargan la vida del producto y le proporcionan una apariencia más atractiva.

El preparado de carne contiene otros ingredientes además de la carne, pero no se transforma la carne, mientras que en el burguer meat sí se transforma la carne pero no lo suficiente como para alterar la estructura interna de la fibra muscular, que es lo que hace que casi no pueda distinguirse, sin importar qué porcentaje de carne contiene.

El motivo principal por el que estos productos se han popularizado tanto en los últimos años es porque duran más tiempo antes de caducarse. Hay que tener en cuenta que la carne picada sin aditivos dura en condiciones aptas para el consumo solamente 24 horas después de adquirirse y siempre que se conserve en frío. Esto haría que lo que no se vendiera en el mismo día debiera desecharse. Los sulfitos que se añaden a la carne para aumentar su duración están regulados y son seguros, pero pueden dar lugar a reacciones adversas, ya que son alérgenos, por lo que deben ser informados en la etiqueta.

¿Cómo debe consumirse la carne picada para evitar riesgos?

Debes saber que, debido a su propia fisionomía, la carne picada es más delicada y susceptible a las bacterias patógenas como el E.coli, la salmonella o la listeria en comparación con un filete o con una pieza de grandes dimensiones. Y es que, al picarla, aumenta considerablemente la posibilidad de que se desarrollen estas bacterias.

Por esta razón, es fundamental que la guardemos lo antes posible en el frigorífico a una temperatura inferior a los 5 grados, consumirla en las 24 horas posteriores al picado y cocinarla a más de 70 grados. Recuerda que dejar algunas partes crudas incrementa notablemente el riesgo de sufrir una intoxicación alimentaria. Si ya han transcurrido varias horas con la carne a temperatura ambiente no vale la pena correr riesgos y cocinarla en lugar de volver a guardarla. Cocinarla correctamente elimina las bacterias patógenas y, por tanto, os riesgos de sufrir contratiempos intestinales. Si ya ha estado congelada, es mejor consumirla en cuanto se descongele.

Afortunadamente, el olor y el color son buenos indicativos de la calidad de una carne picada. Cuanto más tiempo haya pasado desde que se picó, más intenso será el olor. En cuanto al color, también puede variar, haciéndose más oscura conforme van pasando las horas. No obstante, este oscurecimiento puede estar relacionado también con la falta de oxígeno.

 

 

 

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