¿Es bueno dar embutido a los niños para merendar?

¿Es bueno dar embutido a los niños para merendar?

En el recreo y antes de empezar los deberes, los niños necesitan tiempo para tomar el aire, jugar y reponer fuerzas para poder concentrarse. Y tú, como madre, siempre buscas una merienda que le proporcione todo los nutrientes necesarios para favorecer sus correcto crecimiento y desarrollo. Para no complicarnos, solemos recurrir a los clásicos bocadillos de pan de barra, que por su alto contenido en vitaminas y fibras aporta múltiples beneficios para los más pequeños de la casa. Pero, ¿qué pasa con el embutido?

Los embutidos y fiambres son una de las opciones más populares para la merienda de los niños. Sin embargo, debes saber que no son lo mismo. Mientras que los embutidos son derivados de la carne que se elaboran con piezas crudas y grasa troceadas condimentadas con distintas especias que se embuten dentro de tripas naturales o artificiales; los fiambres son piezas de carne saladas y cocidas que se elaboran con trozos de carne y grasa procedentes de distintas partes del animal a las que se añaden féculas, gelatinas, colorantes y tejido conjuntivo. Los embutidos serían , por ejemplo, el salami, el salchichón y el chorizo y los fiambres, el jamón, el chóped, la mortadela y la pechuga de pavo. Siendo estos últimos de menor calidad y menos recomendables porque sus niveles de sal y colesterol son bastante más altos.

Además, debes saber que los embutidos son ricos en proteínas, fósforo, hierro y vitaminas del grupo B, esenciales para estimular el buen desarrollo cognitivo de los niños. El fósforo favorece el crecimiento de los huesos y la vitamina B disminuye la fatiga y el cansancio. Lo que los convierte en una merienda muy sana para nuestros hijos. Siempre que el relleno y el pan sean saludables.

Eso sí, aunque no es malo dar embutido a los niños para merendar o para el bocadillo del colegio, al igual que ocurre con todo, es mejor no abusar de ellos y complementar con fruta y productos lácteos para conseguir un mayor equilibrio. Lo que debe estar siempre prohibido es la bollería industrial. De hecho, según los expertos en nutrición, para merendar un bollo, es mejor no merendar nada.

¿Cuáles son los mejores embutidos para la merienda de los niños?

Las piezas enteras como el jamón serrano o el jamón cocido suelen ser más recomendables por ser más magras, por poseer una grasa de mejor calidad y por contar con menos aditivos y colorantes. El jamón se obtiene de las piezas traseras y delanteras del cerdo en crudo y se cura en unas condiciones de temperatura y humedad controladas. Además es rico en proteínas y, aunque contiene grasa, ésta es saludable por ser rica en ácidos insaturados.

Por su parte, el salchichón y el chorizo son derivados cárnicos con menor nivel de colesterol malo que otros productos como la mortadela o el chóped. Contienen mucho colesterol del bueno, necesario para la formación de la membrana de las células y, en consecuencia, para que nuestro organismo funcione correctamente. Si además son productos curados, las grasas que contienen son en su mayoría insaturadas, por lo que no son perjudiciales en absoluto.

Por eso, aunque los niños prefieran chóped o mortadela es mejor evitar este tipo de fiambres, ya que son altamente procesados, lo cual no resulta nada beneficioso para el organismo.

¿Cuál es el mejor tipo de pan para el bocadillo de la merienda?

Para un niño de entre 6 y 8 años, el bocadillo debe tener el tamaño de la palma de una mano y el pan debe ser integral o de masa madre. Hay que evitar a toda costa el de molde, ya que lleva una gran cantidad de azúcar, sal y conservantes que se le añaden para que se mantenga blando.

¿Con qué acompañar el bocadillo?

Los expertos en nutrición aseguran que la mejor bebida para acompañar el bocadillo de la merienda es el agua, ya que los niños solamente deberían beber agua. Ni batidos, ni bebidas gaseosas, ni zumos envasados. Productos que contienen una gran cantidad de azúcares y un porcentaje muy bajo de fruta, incluso en aquellos casos en los que se indique que la lleva.

Si acaso, podemos darles un zumo de frutas casero recién exprimido, pero esto tampoco puede ser considerado como fruta, ya que al exprimir la pieza, ésta pierda sus propiedades más importantes, lo que hace que la fructosa quede libre y que su efecto sea muy parecido al del azúcar convencional, generando picos de azúcar en sangre. Por esta razón, los nutricionistas recomiendan tomar las piezas de fruta enteras, cortadas en trocitos o a mordiscos pero siempre que sea posible masticada y no en sumo.

En cuanto a los lácteos, aunque las natillas, flanes y batidos gusten mucho a los niños, no son lo más recomendable. Es preferible sustituirlos por otros lácteos más saludables, como el yogurt natural o un vaso de leche entera. Si les damos leche semidesnatada o desnatada tendrá muy pocas calorías. Recuerda que deben ingerir comida real, los alimentos tal y como son, para que crezcan sanos y fuertes.

 

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