¿Es realmente malo comer carne procesada?

¿Es realmente malo comer carne procesada?

El 26 de octubre de 2015, la OMS levantó un gran revuelo entre la sociedad al clasificar las carnes procesadas como cancerígenas y las rojas como probables causantes de la enfermedad. Un estudio basado en 800 investigaciones diferentes sobre el cáncer en seres humanos y el consumo de carnes procesadas.

No obstante, la OMS no ha sido la única organización es alertar sobre la relación que parece existir entre las carnes procesadas y el cáncer. De hecho, la información que podemos encontrar al respecto es abrumadora y lleva acumulándose desde hace muchos años. Esta relación ya fue establecida en el año 2007 por el CIIC y en el año 2014 los expertos redactaron la cuarta edición del Código Europeo contra el Cáncer, donde se recomendaba evitar el consumo de carne procesada.Y dos años antes, la Escuela de Salud Pública de Harvard llevó a cabo su informe Plato Saludable en la misma línea.

La realidad es que diversos estudios han llegado a las mismas conclusiones con los máximos niveles de evidencia científica en los últimos años. Y es en todo este trabajo de investigación previa en lo que se apoyó la publicación de la OMS en el año 2015.

Según elInforme Anual de Alimentación del Ministerio de Sanidad de 2015, los españoles consumimos unos 50,14 kg de carne por cabeza cada año. De los cuales, casi 12 kg corresponden a carnes procesadas, lo que supone una media de unos 32 gramos al día. Lo que se ha observado en los estudios anteriores es que cuando el consumo de carne procesada es superior a 20 gramos diarios, la mortalidad aumenta. El problema es que los niños con el colectivo de la población que más carnes procesadas consumen, ya que muchas de las comidas y cenas que hacen los niños incluyen hamburguesas, salchichas y fiambres.

Obviamente, el riesgo es mayor cuanta más carne procesada se consuma, pero lo cierto es que no es posible establecer un límite de cantidad que pueda considerarse segura y cuyo riesgo sea cero. Lo que se sabe es que aquellas personas que consumen una mayor cantidad de carnes procesadas tienen mayor riesgo de padecer problemas cardiovasculares y cáncer. Eso sí, las conclusiones apuntan a que reducir solamente 20 gramos de consumo de carne procesada a diario podría reducir la mortalidad de la población europea en un 3%, lo que equivaldría a unas 700 muertes por cada medio millón de habitantes.

¿Por qué son cancerígenas las carnes procesadas?

El problema añadido de las carnes procesadas es que contienen mayores niveles de colesterol y de ácidos grasos que la carne natural. Además de contener más grasas, contienen elevados niveles de sal que se aumentan durante el procesado para aumentar su durabilidad.

Pero además, en los procesos industriales se añaden niveles de determinadas sustancias carcinógenas, como las nitrosaminas, que se añaden para impedir la contaminación bacteriana de la carne. Pero veamos con más detalle cuáles son las razones de que las carnes procesadas sean cancerígenas cuando se consumen en exceso.

1. Por la cantidad de nitritos como conservantes

Los nitritos son aditivos que protegen a la carne de la proliferación de bacterias patógenas causantes del botulismo y ralentizan el enranciamiento. El problema es que, con el proceso digestivo, se convierten en nitrosaminas, que son compuestos cancerígenos.

2. Por su alta cantidad de hierro hemo

En la misma línea de lo anterior, el hiero hemo favorece la ceración de compuestos nitrogenados en el intestino, lo que a la larga puede provocar cáncer.

3. Empobrece el consumo de otros alimentos más saludables

La carne procesada tiene un gran poder saciante, lo que hace que no consumamos otros alimentos que son fundamentales para la salud de nuestro organismo. Entre ellos, las frutas, las verduras, las semillas y las legumbres, cuya fibra y antioxidantes ayudan a proteger del cáncer de colon.Una dieta rica en carne procesada, por lo general, es pobre en fibra. La fibra es muy importante, ya que favorece la presencia de una flora bacteriana saludable en el colon que produce compuestos anticancerígenos como el butirato.

4. Por el contenido de aminas, benzopirenos e hidrocarburos policíclicos

El procesamiento y la preparación culinaria de la carne crean benzopirenos, aminas e hidrocarburos policíclicos aromáticos que también son cancerígenos.

5. Por su alto contenido en sal

Las carnes curadas y salazones presentan un alto contenido de sal y un perfil lipídico muy pobre, rico en ácidos grasos omega-6 que favorecen la hinchazón.

 

En definitiva, las carnes procesadas son totalmente prescindibles dentro de nuestra dieta, ya que no aportan nutrientes de calidad ni nada que no podamos obtener a través de otras fuentes de alimentación mucho más saludables. Suprimirlos de nuestra dieta no influye negativamente en nuestro organismo, sino todo lo contrario.

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