Los beneficios del jamón ibérico

Los beneficios del jamón ibérico

El jamón ibérico es, sin duda, uno de los productos estrella de la gastronomía española. Y es que son pocos a los que no se les hace la boca agua solo con pensarlo. Siendo uno de los platos que antes se acaban cuando los servimos en la mesa a nuestros invitados o cuando asistimos a algún evento. Sin embargo, mientras que para muchos es uno de los productos más sanos, algunos cuestionan que el jamón ibérico realmente sea saludable, porque consideran que es una fuente de grasa animal.

Según recientes estudios, el jamón de bellota 100% ibérico aporta grandes beneficios a nuestro organismo, especialmente a nuestro sistema cardiovascular, aumentando la concentración plasmáticas del colesterol bueno y reduciendo considerablemente los niveles de colesterol malo. Con el añadido de que no implica un incremento de peso cuando se consume de manera moderada. Pero veamos con más detalle cuáles son todos los beneficios del jamón ibérico.

Los beneficios del jamón ibérico

Fuente de vitaminas y minerales

El jamón ibérico es una imprtante fuente de vitaminas fundamentales para el correcto funcionamiento de nuestro organismo, como las vitaminas B1, B6 y B12. Pero además contiene una cantidad significativa de ácido fólico. Todas ellas clave para el adecuado funcionamiento de nuestro cerebro. Cabe destacar también que es rico en vitamina E, que posee propiedades antioxidantes) y minerales como el hierro, el calcio, el magnesio, el cobre, el zinc, el selenio y el fósforo.

La grasa del jamón ibérico es saludable

Según han demostrado investigaciones recientes, las grasas del cerdo ibérico de bellota cuentan con un 55% de ácido oléico, lo que resulta muy beneficioso para mantener controlados los niveles de colesterol en sangre, reduciendo los malos y aumentando los buenos.

Según Emilio Martínez de Victoria, catedrático del Instituto de Nutrición y Tecnología de Alimentos de la Universidad de Granada, “la grasa de animales rumiantes es mucho más rica en ácidos grasos saturados que la de los cerdos en general“. Y la diferencia es aún mayor cuando se compara con los cerdos ibéricos, que tienen una alimentación especial exclusivamente a base de bellota y que caminan mucho a lo largo de su vida, lo que hace que presenten más músculo y menos grasa.

Con lo cual, aunque es cierto que el jamón ibérico tiene grasa, no es perjudicial y puede consumirse sin problema entre dos y tres veces a la semana en pequeñas cantidades.

No modifica la presión arterial

En personas que paceden de hipertensión, es habitual que se recomiende llevar una dieta baja en sodio, pero también es una práctica cada vez más habitual entre la población en general, ya que esto ayuda a eliminar líquidos, causantes del aumento de la presión en las arterias. Sin embargo, aunque el jamón contiene sodio, se ha demostrado que la ingesta de 40 gramos diarios de jamón ibérico no afecta en nada a la presión arterial.

Mejora el endotelio

El jamón ibérico mejora el endotelio, la capa de células que recubre el interior de los vasos sanguíneos y que tiene un gran impacto en el bienestar de las arterias. Con lo cual, para los expertos, los beneficios del jamón ibérico son evidentes tanto a nivel bioquímico como hemodinámico. Esto hace que además de vivir más, vivamos mejor. Lo cual puede ser muy beneficioso sobre todo para pacientes que padezcan enfermedades del corazón, personas con un nivel de colesterol alto, fumadores, diabéticos, hipertensos y personas que han sufrido un ictus.

Puede incluirse en dietas de adelgazamiento

Cuando estamos a dieta para perder unos kilos, pensamos que el jamón está prohibido porque engorda. Lo cierto es que el aporte calórico de 100 gramos de jamón ibérico es bastante bajo si lo comparamos con otros alimentos cárnicos.  Solamente 250 calorías.

A raíz de un estudio, se comprobó que los efectos positivos del jamón ibérico se mantenían en las personas que habían participado en él hasta seis semanas después de haber sido ingerido. Los participantes se someterion a una dieta que incluía 50 gramos diarios de jamón ibérico y compararon los resultados con otro grupo de personas que no lo habían hecho. Los participantes no aumentaron de peso ni su medida perimetral abdominal. De esta forma, se verificó que podía ser introducido sin problema en una dieta baja en calorías sin que aumentaran los niveles de triglicéridos.

Con lo cual, aunque no debemos excdernos, no afectará a nuestra dieta por comerlo de vez en cuando, por lo que no debemos sentirnos culpables por disfrutar de este pequeño placer en alguna ocasión. Sobre todo si lo hacemos en cantidades moderadas.

Eso sí, recuerda que contiene sal. Es cierto que es el jamón que menos sal presenta de todos. El jamón ibérico suele contener entre un 2,5 y un 4,5% de sal, mientras que el jamón serrano llega al 5%.

Reduce la concentración de ácido úrico en la sangre

Un tiempo después de haber ingerido jamón ibérico, también se constató que el nivel de ácido úrico en sangre se había reducido de manera significativa, por lo que se trata de un alimento que puede ser recomendado perfectamente para incluir en al dieta de pacientes con hiperuricemia o gota.

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