¿Son peligrosas las rayas blancas del pollo?

¿Son peligrosas las rayas blancas del pollo?

Probablemente, el pollo sea el ave que más consumimos en nuestra dieta diaria. Y no solo por su sabor y por su precio, sino también porque su carne es una de las más saludables que existen. Sin embargo, antes de comprar esta carne, es importante que prestes atención a ciertos detalles. Por ejemplo, si los filetes de pollo que te estás comiendo presentan rayas blancas, seguramente estés comiendo pollo con una extraña enfermedad muscular, que hace que tenga más grasa que proteínas.

Las estrías o rayas blancas que atraviesan a algunas carnes de pollo son una señal de que este tipo de carne es de baja calidad. No hablamos de la franja blanca de grasa que se encuentra en cada pechuga, sino de unas pequeñas estrías que aparecen en la parte de arriba del producto, a modo de infiltraciones de grasa. ¿Tte has preguntado cómo se producen y porque unas pechugas las tienen y otras no?

Estas rayas están relacionadas con una enfermedad muscular que se encuentra presente entre el 50 y el 90% de los pollos de cría intensiva. Se trata de animales que han sido modifcados genéticamente a lo largo de los años para acelerar su crecimiento y aumenta su tamaño, de modo que el sector pueda obtener mayores beneficios.

Cada vez consumimos más pollo, ya que esta carne se ha convertido en una alternativa ideal a la ternera o al cerdo. Por este motivo, varias empresas se han decantado por llevar a cabo modificaciones genéticas para que crezcan más rápido y que sean más grandes. Todo ello con el objetivo de ajustar la producción a la demanda del consumo actual. Estas modificaciones genéticas pueden provocar la aparición de estas estrías blancas en la carne cruda de pollo, lo que significa que el animal padece una enfermedad muscular. Un defecto de calidad en la carne que es cada vez más visibe en el sector cárnico.

Estas afirmaciones han sido realizadas por la organización británica pro derechos de los animales The Human League basándose en diversos estudios científicos recogidos en una investigación publicada en el Oxford Academic, que indica que esta enfermedad afecta solamente a aquellos pollos que han sido modiicados genéticamente y que padecen enfermedades como la distrofia muscular hereditaria o la miopatía nutricional. Pero ademas causa déficit de vitamina E y de otros nutrientes.

La investigación no ha podido demostrar que la existencia de estrías blancas en la carne sea peligroso para la salud humana, pero sí que os valores nutricionales entre una carne y otra varían considerablemente. Esto significa que, aunqueno supone ningún problema para la salud, las rayas blancas sí que afectan a la textura y valores nutricionales del pollo.

Según un estudio llevado a cabo recientemente por la Universidad de Bolonia, la existencia de rayas blancas supone un aumento de hasta un 224% en grasa, un 9% menos de proteínas y un 10% menos de colágenos en comparación con las piezas que no presentan este tipo de estrías. Pero además, las infiltraciones de grasa también influyen en el aporte de calorías, ya que al ser más grasas, se produce un incremento de entre un 7% y un 21% con respecto a un pollo sano.

Lo más alarmante es que, según una investigación realizada en el año 2016 por la Universidad de Arkansas y Texas A&M, la cantidad de aves con esta condición ha aumentado durante los últimos años, siendo actualmente un 85% de los packs de pechuga de pollo envasados de los supermercados los que presentan estas rayas blancas. Y es que la mayor parte de la carne de pollo que se vende en los supermercados procede de granjas de cría intensiva, que alcanzan su peso en menos de la mitad de tiempo que los pollos que se engordaban hace 50 años. En cambio, estas rayas blancas solamente se encuentran en un 11% de los packs de pechuga de pollo que han disfrutado de un mejor grado de bienestar animal.

Los ecologistas y las organizaciones animalistas recomiendan evitar el consumo e este tipo de carne, especialmente cuando las franjas son demasiado evidentes, ya que es señal de que el animal ha sido sometido a un proceso de crecimiento acelerado. En cambio, el sector avícola afirma que, aunque el porcentaje de grasa de estos pollos sea mayor, es irrelevante y no resulta para nada peligrosa para el consumo humano. Ciertamente, comer este tipo de carne no conlleva ningún riesgo para la salud, pero sí debemos ser conscientes de que estamos consumiendo grasa de peor calidad y con más grasa.

Así pues, aunque muchos supermercados aseguran que ofrecen el mejor producto posible al precio más bajo posible, la realidad es que la carne de pollo tiene un alto coste ara las aves de las que procede y en cierta manera resulta perjudicial para nuestra salud.

 

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