Verdades y mentiras sobre los alimentos congelados

Verdades y mentiras sobre los alimentos congelados

Son muchos los mitos y creencias que se han erigido en torno a los alimentos congelados y que muchas veces hacen que nos surjan ciertas dudas sobre la calidad de los productos que tenemos ante nosotros. Hay que tener en cuenta que el congelado industrial no es más que la conversión del agua que contienen los alimentos en hielo al exponerlos a temperaturas inferiores a los 40 grados bajo cero.

La gran diferencia que podemos encontrar entre estos y los alimentos que congelamos en casa es que en la gran mayoría de los casos, la congelación doméstica no mantiene unas temperaturas tan bajas, por lo que los mircrobios y enzimas de los alimentos cuentan con más tiempo para continuar desarrollándose. Pero además, la congelación industrial evita así el daño en las estructuras celulares del alimento de una congelación casera.

Además, la rapidez con la que se lleva a cabo el procedimiento de congelación industrial hace que el tamaño de los cristales de hielo que se forman con el agua sea mucho menor impidiendo que la textura del alimento se dañe, algo que muchas veces ocurre cuando congelamos el producto en nuestra casa.

Esto hace que cada año se desperdicien miles de toneladas de alimentos en todo el mundo. Pero también hay determinadas creencias con respecto a la congelación que no son ciertas y que hacen que muchos consumidores mantengan miedos infundados sobre el uso del congelador. A continuación te contamos cuáles son verdad y cuáles no.

Verdades sobre los alimentos congelados

Poseen los mismos valores nutricionales que los frescos

Siempre que el congelado se lleve a cabo de forma correcta, no tienen por qué alterarse las propiedades nutricionales de los alimentos, ni siquiera cuando se trata de pescado o verdura. Eso sí, lo ideal es que se congelen cuanto antes, ya que a medida que pasa el tiempo, el alimento va perdiendo propiedades. No es lo mismo congelar un producto en su punto óptimo que cuando ha perdido sus características originales de sabor, textura y calidad. Cualquier alimento fresco que pase a temperatura ambiente o en el frigorífico estará sufriendo una continua pérdida de propiedades vitamínicas y convirtiéndose en caldo de cultivo para los microorganismos.

Los cambios de temperatura perjudican las propiedades nutricionales

Totalmente cierto y, por eso, es tan importante no romper la cadena de frío. Siempre es recomendable que los congelados sean el último producto que echemos al carrito en el supermercado y el primero que guardemos en el congelador al llegar a casa.

La congelación frena el desarrollo de microorganismos

Aunque muchas personas creen que la congelación elimina los microorganismos presentes en los alimentos, lo cierto es que no acaba con ellos, solamente los frena, evitando que se multipliquen durante el tiempo en el que el alimento está congelado. La cuestión es que cuando lo descongelamos, el desarrollo continuará y lo harán más rápido que antes de haberlo congelado.

Mentiras sobre los alimentos congelados

Los alimentos deben descongelarse a temperatura ambiente

Totalmente falso. Siempre que podamos, debemos descongelar los alimentos congelados en la nevera, evitando de esta forma que el cambio de temperatura sea tan brusco como si lo hacemos fuera de ella. Pero además, de esta manera evitaremos que el producto pierda sus propiedades.

No podemos volver a congelar alimentos que ya han sido descongelados

Los alimentos que se vuelven a congelar pueden provocar problemas digestivos una vez descongelados debido a la multiplicación de bacterias, pero podemos volver a congelar un alimento si lo hemos cocinado para poder consumirlo otro día, un método perfectamente seguro. Eso sí, es recomendable cocinarlo a altas temperaturas para asegurarnos de eliminar todas las bacterias y esperar a que se enfríe antes de volver a meterlo en el congelador. Lo que jamás debes hacer es volver a congelar carne cruda si no la has cocindo.

La congelación detiene el deterioro de los alimentos

Es cierto que si congelamos un alimento, evitaremos que se siga estropeando, pero el proceso no lo corrige. Esto significa que si hemos congelado carne en mal estado, al descongelarla estará igual y no podremos consumirla.

Todos los alimentos pueden congelarse

Esto no es verdad. Debemos tener cuidado con el tipo de alimentos que congelamos y con el tiempo que los guardamos en el congelador. Debes saber que en una congelación doméstica las verduras y las frutas, por ejemplo, pierden la mayor parte de sus propiedades, algo que se evita cuando se trata de una congelación industrial.

No se puede congelar después del día de la compra

Muchas personas creen que los alimentos solamente pueden congelarse en el día en el que los hemos comprado, pero lo cierto es que pueden meterse en el congelador más adelante, siempre que no hayan caducado. En cualquier caso, se recomienda congelarlos lo antes posible si sabes que no vas a consumirlos inmediatamente.

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