10 Ene

Los callos a la madrileña, los que menos calorías tienen

Los callos a la madrileña son uno de los platos más típicos de la gastronomía española. Un plato que puede gustar mucho o nada en absoluto. Al contrario de lo que muchos creen, son los que menos calorías tienen de todas las recetas de callos que circulan por Internet. Con la ventaja de que resultan muy fáciles de preparar, ya que se hace en una única olla y en un único paso. Sin sofritos previos que hagan aumentar su carga calórica al comerlos, sin ocultar su auténtico sabor y sin que la digestión se haga pesada. Y es que, en muchos casos, este sofrito previo se quema en el propio aceite, lo que hace que la receta engorde más.

Además, en Enmerjosa pensamos que los callos solamente deben saber a callos a los embutidos que queramos añadir y no a otra cosa. Siendo el secreto del resultado el uso de materia prima de primera calidad, como la carne y embutidos que ofrecemos en nuestra tienda online. Y, aunque no se trata de una receta baja en calorías, esto no significa que no podamos disfrutar de ellos algunas veces a lo largo del año, especialmente en invierno, que es cuando más apetece para entrar en calor.

callos a la madrileña

¿Cuánta grasa y colesterol tienen los callos?

Tanto los callos como el morro son considerados vísceras. Los callos madrileños se preparan con morro y callos de ternera, pero lo cierto es que la receta también puede elaborarse con callos de otros animales. Al tratarse de alimentos de origen animal, poseen colesterol y grasas saturadas. Variando la cantidad de colesterol entre los 80 y los 95 mg por cada 100 gramos. Y entre los 8 y los 10 gramos de grasa totales. Es cierto que puede parecer poca cantidad, pero hay que tener en cuenta que la cantidad de colesterol equivale a la mitad de lo que una persona con hipercolesterolemia puede consumir al día.

Así pues, si los comparamos con otros cortes magros de ternera, los callos y el morro aportan bastante colesterol, ya que los cortes con menos grasa aportan entre 45 y 49 mg por cada 100 gramos. No obstante, tienen menos si los comparamos con otras vísceras, como los riñones, los sesos, las mollejas o el hígado, ya que estos aportan entre 300 y 600 mg por cada 100 gramos. Esto quiere decir que los callos y el morro son alimentos restringidos dentro de una dieta baja en grasa, pero no están prohibidos, ya que su cantidad de colesterol y grasa es media.

¿Puedo comer callos si estoy a dieta?

Si estamos a dieta y queremos comernos unos deliciosos callos a la madrileña, podemos hacerlo siempre que se trate de una frecuencia de consumo baja y convirtiendo la receta en algo más dietética a través de algunas modificaciones. Por ejemplo, es recomendable sustituir los alimentos grasos como el jamón, el chorizo y las patas de cerdo por verduras. La idea es reemplazar las grasas saturadas por hidratos de carbono complejos que nos aportan fibra.

Pero además, no solamente debemos tener en cuenta los propiso ingredientes, sino también las cantidades. Si estamos a dieta, no podemos meternos entre pecho y espalda un plato demasiado abundante. Las raciones deben ser más pequeñas y no está permitido repetir plato ni mojar pan.

Carnes con menos colesterol

Todas las recetas pueden adaptarse cuando estamos a dieta, sustituyendo los ingredientes por otros menos calóricos y menos grasos. Como decíamos antes, con verduras, pero también podemos incluir otro tipo de carnes menos grasas y que aporten menos calorías a nuestro roganismo.

En este sentido, en el caso de los callos a la madrileña, aunque es cierto que todas las carnes contienen colesterol, lo cierto es que hay algunas que son más sanas que otras y que podemos incluir en nuestra receta para disfrutar de un plato delicioso sin sentirnos culpables.

Carne de conejo

La carne de conejo es una de las que menos colesterl tiene, solamente 60 mg por cada 100 gramos, lo que la convierte en una magnífica opción para preparar nuestros callos. Evitando así echar jamón, chorizo y otros embutidos que pueden hacernos engordar. Y lo mismo ocurre con la carne de pollo. No obstante, el conejo tiene más sabor, por lo que es más recomendable.

Carne de cerdo

Aunque no te lo creas, la carne de cerdo contiene mucho menos colesterol que otras carnes, solamente 70 mg por cada 100 gramos. Con lo cual, podemos considerarla para incluirla en nuestros callos. Eso sí, recuerda elegir siempre cortes magros con menos grasa, como el lomo.

Carnes con probióticos

La carnes con probióticos  continen bacterias que tienen propiedades muy beneficiosas para bajar el nivel de colesterol de nuestro organismo y además degradan las sales biliares. Por esta razón, también son muy recomendadas por los expertos en las dietas de adelgazamiento y podemos incluirlas sin problema en nuestra receta de callos.

 

Cortes de carne

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